La pasión de Alberti por la Pintura fue constante a lo largo de toda su vida. Su temprana vocación fue más o menos fecunda, según las etapas de su azarosa trayectoria vital, pero su atracción y amor por el arte pictórico fueron ininterrumpidos. Uno de los aspectos en que se manifiesta ese continuo interés es su vinculación con multitud de pintores. Sus contactos o relaciones de amistad, más o menos estrechas o intensas, en algunas ocasiones dio como resultado colaboraciones artísticas entre el poeta y varios pintores.
